UNA SÉRIE DE AFORTUNADAS CASUALIDADES
A veces parece que el destino está escrito desde el principio de los tiempos y que las cosas son de la única manera que podrían haber sido. Y con el ladrón de sombras he tenido esa sensación.
Veréis, el origen de esta historia está en otro cómic que publiqué hace ya demasiado años, titulado Las Increíbles aventuras del Duque Dementira. En aquella ocasión fue Planeta de Agostini la editorial que confió en mí, aunque lo cierto es que no confió por mucho tiempo. Por aquel entonces Javier Martínez Marín (dibujante de aquel proyecto), el gran Manuel Cifuentes, Ciro (colorista) y yo íbamos de editorial en editorial enseñando páginas de un proyecto en el que habíamos puesto toda nuestra fe. Y fue Ricardo Esteban, quien por aquel entonces trabajaba para esa editorial, el que nos dio la oportunidad. Estamos hablando del año 2010 y en aquellos años Planeta pretendía poner en marcha una línea de cómic nacional, con vocación de calidad, buenas ediciones y la intención de publicar después todo aquel material patrio en el extranjero. Y lo hizo, y nuestro cómic fue uno de los protagonistas de aquella línea. Sin embargo, aquellos tebeos no vendieron lo suficiente. Planeta se equivocó en la manera de orientar aquella idea y, fijándose solo en las ventas y esperando que llegaran por arte de magia (algo que no sucedió; para vender cómics hay que tratar el producto con más mimo), decidió cancelar la línea. Así que nuestra serie del Duque Dementira murió casi antes de nacer, en el primer número, y todas nuestras ideas para continuarla acabaron en un cajón. Teníamos ya escrito el guion del segundo volumen y estábamos dispuestos a empezarlo, pero no pudimos hacerlo y, dado que Planeta era la propietaria de los derechos, tampoco pudimos seguir con la serie en otra editorial.
El caso es que yo me quedé con la espina clavada por no haber ampliado aquel universo tan rico y cuando ya dudaba de que eso fuera a ocurrir alguna vez, llegó un nuevo milagro: Mateo Guerrero.
Por suerte, a lo largo de los años he hecho buenos amigos en el mundillo, y el gran ilustrador Mateo Guerrero (Gloria Victis, Turo, etc…) es uno de ellos. Lo conocí a través de Vicente Cifuentes hace demasiado tiempo (casi todo lo que hecho me parece que fue hecho ya hace demasiado tiempo…) y desde entonces hemos mantenido una relación cordial que no ha sido más intensa porque la vida suele impedirte, a veces, hacer las cosas que preferirías hacer.

El caso es que un día Mateo me puso en contacto con un amigo suyo que buscaba guionista (en realidad una historia) para un cómic que le ayudara a cambiar un poco de registro. Aquel desconocido para mí era (es) Roberto García Peñuelas, un ilustrador afincado en Cuenca que se había dedicado, sobre todo, a dibujar historias con trasfondo histórico (Servet, Calatrava…). Y lo cierto es que, nada más cruzar dos palabras con él, tuve la sensación de que nos entendíamos con facilidad y de que los dos queríamos lo mismo: hacer un cómic que nos hiciera felices, con todos los elementos fantásticos que nos entusiasmaban y del que pudiéramos sentirnos orgullosos. Así que le dije, que me dejara pensar unos días y me puse a trabajar.

Resulta que, cuando gané el premio Minotauro de Novela en 2016 con los Últimos años de la magia, ofrecí a la editorial varias ideas para nuevos trabajos que me fueron rechazadas, pero en las que yo tenía mucha fe. Y tras tantos años algunas de ellas estaban deseosas salir del cajón. Así que rescaté una de aquellas historias, una que mezclaba fantasía y un poco de género negro, y usando como telón de fondo el universo del Duque Dementira, compuse un guion que me gustó mucho. Utilicé aquel mundo de posguerra en el que la magia había sido prohibida y situé en él a dos personajes antagonistas (un cazador de hombres y un inquisidor) y a un asesino muy especial que sería tanto su némesis como el motor de toda la narración. Un asesino capaz, no solo de robar la vida de sus víctimas, sino de robarles también sus sombras… Le quité la música de bandoneón al estilo francés que había usado para el cómic del Duque, bajé el color casi hasta el blanco y negro, subí el contraste y le puse a todo aquello banda sonora de Vangelis. Luego, lo mezclé bien, le añadió esas cosas que me gustan tanto (un paisaje urbano, unos pocos sentimientos, algo de aventura), y todo cuajó de maravilla.

Y nada más terminarla, estuve seguro de que tenía una gran historia entre manos. Sin embargo, me gusta siempre asegurarme y suelo dar a leer mis locuras a algunos amigos de confianza para que me den su opinión, me digan si me he dejado llevado por el entusiasmo o si, de verdad he dado con algo verdaderamente bueno. Así que se la pasé a Vicente Cifuentes y a los pocos días me escribió entusiasmado. Me dijo que era uno de mis mejores guiones y que le hubiese gustado mucho ilustrarlo… Y luego me llegaron algunas sentencias más en ese mismo sentido. Así que, sin dudarlo, le mandé la historia a Roberto, esperando que la leyera y me contestara. No tardó en escribirme también. Y no os podéis imaginar la alegría que sentí al notar su entusiasmo. La historia que, apenas le había abocetado en nuestra anterior conversación, le había gustado mucho, tanto que rápidamente nos pusimos a trabajar sobre el trasfondo, la ambientación, los personajes… Recuerdo aquellas charlas y cómo disfruté dándole referencias que Roberto aceptaba y me devolvía convertidas en nuevas propuestas.
Lo cierto es que nos propusimos disfrutar del proceso de crear el cómic y creo que lo hemos logrado. Se nota en cada página que él ha vivido el proceso y cada vez que me enviaba una, me alegraba el día. Yo aprecié su talento nada más conocerlo, al ver sus primeros cómics, pero no llegué a imaginar que haría un trabajo tan magnífico, diseñando cada pequeño detalle, cada rincón de la ciudad… Haciéndola más real que la realidad.

A veces los sueños se cumplen. Con mucho curro, pero se cumplen. Y como si el destino hubiera escrito ese itinerario concreto hace tantos años, todo fue como debió ser. ¿Una serie de afortunadas coincidencias o una ruta marcada que debíamos recorrer de manera ineludible? No lo sé. El hecho es que el tiempo nos ha traído hasta aquí, y que todos estos hitos han hecho que el comic sea posible. Y que ahora esté buscando mecenas en una campaña de Verkami.
Sinceramente, me alegro de que así haya sido. Umbra Nova, El ladrón de sombras es una de mis historias favoritas y estoy muy orgulloso de ella. Así que me remonto a aquella línea de Planeta que fue cancelada, a mi primer encuentro con Mateo, a todos esos momentos y doy gracias por cada uno de ellos.
El ladrón de sombras ya está aquí. Y no podría haber sido mejor de ninguna otra manera.

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